46. No mientas a tu abogado

El artículo de hoy, va a ser muy cortito, porque más que artículo es una pequeña recomendación.

Te voy a contar algo que a simple vista puede parecer obvio, pero que en los años que llevo en ejercicio me han ocurrido bastantes anécdotas al respecto, bastante desagradables por cierto, y por este motivo te quiero explicar la frase que da título a esta nueva entrada.

Al igual que si vas al médico para que te cure un dolor de cabeza, no le mentirías diciéndole que te duele la espalda, ya que no tiene sentido que te recete algo para una zona del cuerpo que no te duele, con el siguiente resultado de que no te curará tus dolencias, porque no pudo realizar un correcto diagnóstico porque tú le mentiste, lo mismo sucede con tu abogado.

No tiene sentido que, si has acudido a él para que te resuelva un problema, le cuentes mentiras o le digas una verdad a medias, ya que este no podrá preparar bien tu defensa y ello hará que tengas graves consecuencias para ti.

Como dijo George Herbert: «Nunca mientas a tu médico, confesor, ni abogado«.

Te pongo un ejemplo muy visual, imaginaros que mi cliente ha cometido el delito que sea, y me lo confiesa y me dice que efectivamente ha cometido el delito, en estos casos tengo dos opciones estudiar bien el caso para ver si existe alguna posibilidad de aplicar alguna atenuante, o poder llegar a una conformidad con el Fiscal (esto es que, a cambio de reconocer los hechos el Fiscal rebaja la pena que había solicitado en un tercio) con la  correspondiente rebaja de la pena, esta opción se suele utilizar cuando la culpabilidad está clara y no  hay ninguna opción de que el cliente salga absuelto, o incluso se podría estudiar si fuera posible de pelear la absolución, por falta de pruebas (este supuesto es más habitual de lo que pudiera parecer). Sin embargo si el cliente me miente y me dice que él no ha sido y no me dice la verdad, en primer lugar yo voy a ir a juicio a ciegas, porque no tengo todos los datos, ya no voy a ir a la conformidad y lo más probable es que salga condenado.

Así que. si quieres tener una buena defensa, haya pasado lo que haya pasado, primero debes confiar en tu abogado y éste tiene que saber la verdad en mayúsculas, ya que solo así podrá realizar una defensa exitosa escudriñando cada situación, cada testigo, para de esta forma armar su estrategia defensiva.

Ahh, una última cosa más, justo antes de acabar el juicio, el Juez le concede la última palabra al investigado, permitiéndole que diga lo que quiera. Os voy a confesar algo: Este amable ofrecimiento es un regalito envenenado del Juez !!! Nunca, y digo nunca hagáis uso de palabra en esta parte del juicio, os prometo que he sido testigo de cómo en un segundo, un cliente se cargaba toda la defensa que tan estudiada y cuidadosamente había hecho en mi exposición. Vosotros en este punto calladitos, que en boca cerrada no entran moscas.

Hasta el próximo artículo, que ya será después de Navidad.

¡Que paséis unas fiestas estupendas!

Fotografía: Sara G Punto



Author: María Amparo Martínez Marián
Abogada Perito Contador-Partidor

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