23. Desmontando los grandes mitos del abogado de oficio

Hola amigos, el motivo de escribir este artículo fue una conversación que tuve hace poco con una amiga, la cual hablando de los abogados de oficio me dio su versión particular, y por otro lado tan habitual, sobre lo que ella pensaba que era un abogado de oficio y de sus maravillosas cualidades.

La versión que me dio fue que los abogados de oficio eran  los que, recién salidos de la carrera hacían las prácticas en el turno de oficio, por lo que, carecían totalmente de experiencia y eran más bien “malillos”, que no sabían nada y que encima ganaban una pasta, pagados esos si por el Estado, y que por eso, era siempre mejor, coger uno privado.

Confieso que, conociendo de primera mano lo que es el turno de oficio me molestó un poco, aunque no me sorprendió en absoluto la visión que tenía mi amiga sobre los abogados de oficio, y aún así fue bastante benevolente ya que por lo menos no nos tachó de borrachos como lo hacen en los Simpson o sin voluntad como predica la canción de Rulo y la Contrabanda en su canción: El doble de tu mitad “… ¿Cómo voy a conseguir dejarme de vicios? ¡si tengo menos voluntad que tu abogado de oficio!”.

La verdad es que buena fama no tenemos, por eso hoy, quiero no solo lavar esa imagen tan distorsionada que se tiene de este gran colectivo, sino ensalzar sus grandes virtudes y cualidades.

En fin, después de esa conversación, y habiendo pertenecido durante muchos años de mi vida al turno de oficio, al cual, por otro lado, tengo tanto que agradecer, me sentí con la obligación moral y con la necesidad de escribir este artículo para decir bien alto y claro que nada de lo que la gente se imagina sobre el abogado del turno de oficio es cierto y a desmontar los mitos infundados que pululan sobre este gran colectivo tan maltratado y ninguneado sin fundamento alguno.

En concreto, voy a hablar del turno de oficio que conozco y que es el de Madrid, al cual he pertenecido durante más de 15 años y de las normas para el acceso al turno de oficio 

1.- EL TURNO DE OFICIO ES VOLUNTARIO

En primer lugar tengo que decir que en España, el turno de oficio ha sido siempre voluntario, eso quiere decir, que los que se han apuntado al mismo es porque les gusta lo que hacen y quieren participar y hacer que funcione esta gran labor social.

Tras la reforma de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita y de las normas para el acceso al turno de oficio, dicha voluntariedad se ha puesto en entredicho, ya que a partir del 1 de enero de 2015 la pertenencia al turno de oficio se ha vuelto «obligatoria» salvo dispensa del Colegio, siendo está cuestión muy criticada por las distintas Asociaciones del Turno de oficio, ya que se entiende que si esto fuera así la calidad del servicio bajaría enormemente, entre otras cosas, y a pesar de la entrada en vigor de la mencionada Ley, el ICAM no está aplicando dicha obligatoriedad, por lo que el turno de oficio sigue siendo voluntario.

2.- ES NECESARIO LLEVAR UN MÍNIMO DE 3 AÑOS EJERCIENDO

No cualquier abogado puede apuntarse al turno de oficio, sino que el primer requisito que se exige para poder acceder al mismo es: llevar ejerciendo 3 años, como mínimo, aumentando  en  5 años  si quieres acceder al turno de extranjería y protección internacional (asilo), así como a vigilancia penitenciaria y en 10 años si quieres acceder a casación, del jurado, Audiencia Nacional, protección de víctimas de trata de seres humanos y constitucional. Esto ya desmonta el primer mito que tenía mi amiga. Para poder entrar, ya tienes que tener horas de vuelo en tus espaldas.

3. DIPLOMA DEL CURSO DE ESCUELA DE PRÁCTICA JURÍDICA

Estar en posesión del Diploma del Curso de Escuela de Práctica Jurídica o de cursos equivalentes homologados por el Colegio de Abogados o haber superado los cursos y/o pruebas de acceso a los servicios de Turno de Oficio y Asistencia Letrada al Detenido establecidos por la Junta de Gobierno.

4. CURSOS ESPECÍFICOS PARA CADA ESPECIALIDAD

Dentro del turno de oficio hay numerosos turnos como Violencia de Género, Civil, Procedimiento Abreviado, Menores, Audiencia Nacional, Extranjería, Asilo, Contencioso-Administrativo, Constitucional, Amparo, protección de víctimas de trata de seres humanos, jurado, mercantil, hipotecario, vigilancia penitenciaria  y dentro de estos turnos, en Procedimiento Abreviado y Violencia también puedes elegir estar adscrito a varias zonas, a Madrid capital y a otra zona de la periferia, a los cuales si quieres acceder, además del Curso descrito con anterioridad,  previamente tienes que hacer una serie de cursos que te darán la especialidad, así como una vez dentro del turno elegido, te exigen que te estés reciclado continuamente con nuevos cursos, por lo que el reciclaje es continuo.

Desmontando ya el segundo mito de mi querida amiga. Para poder entrar en el turno elegido no basta tu propia experiencia, sino que te exigen más cursos, algunos de ellos más que cursos son más bien másters, tanto por su duración como por su precio, ya que no son nada baratos, más formación y más especialización.

Y cuando todo esto sucede, ya tenemos listo al letrado del turno de oficio para hacer frente a su primera guardia, a la cual llegará, con su propia experiencia y con una formación teórica y práctica muy superior a la que tenía antes de entrar.

A partir de la primera guardia, el abogado del turno de oficio, va acumulando kilómetros a su contador de experiencia. Si el abogado del turno de oficio está dado de alta en todos los turnos, como era mi caso y en varias zonas, tendrá una media de guardias entre 18 y 20, a una media de 5 asistencias por guardia, en un año tendrá abiertos entre 90 y 100 asuntos de toda índole, violencia, penal, menores, extranjería, asilo, civil, sin embargo un letrado que solamente lleve asuntos privados, por estadística podrá tener abiertos en un año entre 10 y 15 asuntos judiciales.

De esta forma la experiencia que habrá adquirido el letrado de turno de oficio respecto a uno que solo lleve asuntos privados en el mismo tiempo  será un 89% más, un 89% más de manejo en los tribunales, 89% más de soltura y un 89% más de rapidez.

5. LO QUE COBRA UN ABOGADO DE OFICIO

En cuanto al tema económico es muy fácil desmontar este mito, ya que se han realizados estudios que acreditan que el abogado de oficio sale 2 € a la hora (estudio, que incluso yo me atrevería a decir que es bastante generoso), teniendo en cuenta que lo que puede recibir del Estado de media por cada procedimiento será entre 120 y 400 € por procedimientos que fácilmente pueden tener una duración en el tiempo entre 3 y 4 años en el mejor de los casos, con asistencias a interrogatorios, asistencias a comisaría y juzgados, vistas, redacción y presentación de innumerables escritos, sumando a esto el tiempo que tienes perder en cada visita al Juzgado, comisaría o centro penitenciario, la gasolina que tienes que gastar en cada desplazamiento, gastos de teléfono, luz, colegiación y demás, en fin, que si sigo contando me sale que tengo que poner yo dinero para asistir al justiciable, y si a esas cifras le añadimos que el retraso en el cobro por parte de la Administración tanto estatal como de la Comunidad (Madrid) ha llegado a ser en muchas ocasiones hasta un año, pues te puede entrar hasta ganas de llorar.

Con todos estos datos, resumir que es muy difícil vivir única y exclusivamente del turno de oficio y que los que están adscritos al turno, lo están porque verdaderamente aman su profesión y son vocacionales y realmente son ellos los HERÓES de esta película, los cuales están adelantado su propio dinero para que salga a flote esta institución.

También quiero apuntar, que no siempre el abogado del turno de oficio implica que el mismo sea gratis siempre, ya que se tienen que cumplir una serie de requisitos para que se le conceda la justicia gratuita, pero eso por su extensión lo dejo ya para su análisis en otro artículo.

6. LA SOLEDAD DEL ABOGADO DE OFICIO

Y para terminar, destacar la soledad del abogado de oficio, ya que a pesar de su gran profesionalidad,  de la gran responsabilidad que tiene en su trabajo y el gran tiempo que invierte en todos los asuntos designados, su labor no está reconocida por nadie, ni por la Administración de Justicia, ni por el Estado, ni por su Colegio, ni por su propio cliente, y el apoyo que sentimos es totalmente nulo.

En términos generales es una profesión bastante mal agradecida, ya que ni tus propios clientes reconocen ni el trabajo ni la labor que haces. Quizás y siendo muy generosa un 1% de las personas que atiendes han sido agradecidos y han sabido reconocer tu trabajo, y eso en el fondo te duele, aunque siempre queda tu propia satisfacción personal de saber que lo has hecho bien.

Nadie sabe de nuestras peregrinaciones diarias por los juzgados y comisarías, nuestras horas baldías de pasillos y que a nadie parece interesar, los millones de trámites administrativos y burocráticos que tenemos que hacer para poder cobrar nuestras irrisorias » indemnizaciones», las humillaciones que tenemos que sufrir a veces (aunque he de reconocer que no es lo normal), bien sea por el funcionario de turno, por el policía impertinente, por tu propio colegio e incluso por el propio cliente, así como aguantar situaciones totalmente injustas como es el hecho de hacer tu trabajo y tener que escuchar  del colegio que esa actuación no se paga, quedándote un amargor interior traducido en impotencia y que muchas veces se transforma en llanto, por el no reconocimiento de tu trabajo y por tener un sentir de absoluta falta de respeto hacia nuestro trabajo y hacia nosotros mismos.

Y cuando ya no puedes más y llamas a tu colegio en busca de algún apoyo, una solución a un problema, o denuncias una injusticia o simplemente comunicas tu mal estar, te dan la respuesta estrella » Esto es lo que hay, si no estás a gusto quítate del Turno de Oficio porque no es obligatorio». En fin, es una frase auténticamente maravillosa y que describe la gran empatía que nos brinda nuestro ICAM, y que cada vez que la he tenido que oír me ponía cual niña del exorcista.

En fin, mucha fortaleza tiene que tener el abogado del turno de oficio, para poder lidiar con todos los handicap que se encuentra en su día a día. Pienso que hace falta mucha empatía tanto por parte de los que gobiernan y hacen las leyes, como de nuestros colegios que no HACEN ABSOLUTAMENTE NADA por dignificar esta profesión, ese es mi sentir y mi percepción.

Bueno pues dicho lo cual, ya me he quedado a gusto despachando con mucho cariño a los abogados del turno de oficio y defendiendo a capa y espada a este colectivo, el cual siempre tendrá más experiencia sin dudarlo que un abogado que tan sólo lleve o haya llevado asuntos privados, ya que por simple estadística estos habrán visto en sus despachos un porcentaje infinitamente inferior a los que haya podido ver un abogado que haya estado en el turno de oficio, por lo que, si tienes que pleitear y tienes dudas sobre a qué abogado confiar tu caso, si a un abogado privado que no haya estado o esté en el turno de oficio o a un abogado privado que haya estado o esté en el turno.

Espero que con este artículo no te haya quedado la menor duda sobre cual abogado tienes que elegir y por supuesto que si te han designado un abogado del turno de oficio confíes en él, ya que seguro que habrá tenido muchos casos parecidos al tuyo y será el que mejor pueda ayudarte y guiarte durante el proceso, y para acabar te pido una cosa más, que sepas valorar todo su trabajo y todo el esfuerzo que hace por defender tu caso, porque como decía mi querida abuela y el gran refranero español «Es de bien nacidos, ser agradecidos».

Y con esto me despido hasta el próximo artículo, y tan sólo recordaros que todos los abogados que formamos el equipo de Asesoría Agemfis hemos pertenecido durante muchos años al turno de oficio y estamos orgullosos por ello, por lo que, si quieres contarnos tu caso puedes hacerlo poniéndote en contacto con nosotros, y estaremos encantados de atenderte.

 

 



Author: María Amparo Martínez Marián
Abogada Perito Contador-Partidor

2 comentarios

  • Pilar

    Lo primero identificarme como la amiga que no sabía nada del turno de oficio, y digo bien nada de nada, después de haber leído tu magnifica explicación. Es cierto que mi desconocimiento del turno de oficio, es ampliable a mucha gente. Las personas piensan que si en algún momento de su vida, que han sido requeridos por la justicia y han tenido que utilizar los servicios jurídicos de un abogado, si contrataban a uno privado les iba a defender mejor, por su experiencia, y que un abogado del turno de oficio (según como pensaba yo) no tenía experiencia y que era obligatorio pasar por esto, no me iba a defender con la misma actitud que uno al que iba a pagar. Me ha quedado claro que los abogados de oficio son grandes profesionales y que si tuviera que elegir un abogado privado sin duda mi elección iría encaminada a buscar uno que estuviera o haya estado en el turno de oficio por la gran experiencia que le ha aportado el turno de oficio. Gracias por tu aclaración, la cual transmitiré a todo aquel que en un momento dado pensará como yo.

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